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  • Identificar y superar las barreras para la colocación de hermanos en centros de acogida.

  • Mantener los lazos entre hermanos en hogares de acogida es más que un objetivo legal o procesal; es un aspecto vital del bienestar emocional y psicológico de los niños que ya han experimentado traumas significativos.

    Las investigaciones destacan de forma consistente que los hermanos que permanecen juntos en hogares de acogida, con familiares o en adopción suelen experimentar mayor estabilidad, menos conflictos y mejores resultados a largo plazo. Estos vínculos crean un sentido de identidad y apoyo emocional que puede ayudar a mitigar parte del trauma que puede ocasionar la intervención de los servicios de protección infantil.

    Sin embargo, a pesar de estos beneficios bien documentados, numerosos desafíos sistémicos y logísticos afectan los vínculos entre hermanos.

    Según Casey Family Programs, hasta el 85% de los niños y jóvenes bajo tutela estatal tienen un hermano o hermana también bajo custodia. De esos niños y jóvenes, hasta el 80% son separados de uno o más de sus hermanos en algún momento durante su intervención en el sistema de bienestar infantil.

    En este artículo, exploraremos las barreras para priorizar y preservar estas relaciones, así como las estrategias para superar estos obstáculos.

    Falta de opciones de ubicación para grupos de hermanos

    Muchos hogares de acogida no pueden acoger a grupos grandes de hermanos debido a limitaciones de espacio o falta de recursos. En ocasiones, los requisitos de licencia en cuanto a espacio en las habitaciones y composición del hogar pueden dificultar o incluso imposibilitar la colocación de grupos de hermanos. Además, hay casos en los que uno o dos niños son colocados en hogares con licencia para más niños, lo que limita la posibilidad de colocar juntos a grupos de hermanos más grandes.

    Las campañas de captación específicas pueden involucrar a familias que pueden acoger a grupos de hermanos, ya que es más probable que se presenten si conocen la necesidad. Considere ofrecer incentivos como estipendios o subsidios mayores para grupos de hermanos más grandes, a fin de compensar gastos adicionales como mobiliario y transporte. Analice si se pueden ajustar los estándares de licencia para compartir habitación, manteniendo las normas de seguridad.

    Diferencias de edad y necesidades

    La colocación de hermanos con diferentes necesidades médicas, conductuales o de desarrollo puede plantear desafíos únicos para los cuidadores, especialmente para aquellos que no están familiarizados con la crianza terapéutica. Las grandes diferencias de edad entre los hermanos también pueden poner a prueba las exigencias de la crianza. Una sólida formación previa al servicio puede ayudar a preparar a los padres, proporcionándoles expectativas realistas y herramientas para manejar una amplia gama de edades y necesidades conductuales dentro de los grupos de hermanos. Además, puede sentar las bases para un entorno familiar estable y de apoyo.

    Los programas de atención familiar continua que integran servicios terapéuticos pueden abordar mejor las necesidades de los niños y las familias. Proporcionar atención de relevo a corto plazo o personal de apoyo a domicilio (como auxiliares de padres o especialistas en intervención conductual) favorece la estabilidad de la colocación al permitir que los cuidadores recuperen energías.

    demandas de recursos

    Además del espacio necesario para una familia numerosa, aumentan otras necesidades, como alimentación, servicios públicos, ropa y otras necesidades personales. Es posible que el vehículo familiar actual no tenga capacidad para transportar a varios niños adicionales.

    Como se mencionó anteriormente, considere aumentar el apoyo financiero para las familias que cuidan a grupos de hermanos. Investigue alianzas comunitarias que puedan subsidiar los costos, como descuentos en artículos de primera necesidad, tarifas reducidas para actividades recreativas e intercambios comunitarios que faciliten el acceso a ropa, juguetes o útiles escolares. Desarrolle cooperativas familiares que puedan compartir responsabilidades de cuidado, como llevar a los niños a la escuela, preparar comidas o ayudar con la lavandería. Reduzca el tiempo y las necesidades de transporte brindando servicios como atención médica o terapia a través de unidades móviles o de forma virtual. Muchas empresas y proveedores de servicios públicos ofrecen descuentos para familias de acogida. Colabore con su distrito escolar local para obtener asistencia con el transporte, programas extraescolares, tutorías u otros servicios de apoyo.

    Carga emocional

    Criar a varios hijos que han sufrido traumas puede suponer una carga emocional considerable para quien los cuida. No podemos subestimar las constantes exigencias emocionales (y físicas) a las que se enfrentan a diario, las cuales se ven intensificadas por la interacción continua con el sistema de protección infantil.

    Un apoyo adecuado, constante y basado en las necesidades de los cuidadores es vital para la estabilidad de la acogida.

    Capacitar a los cuidadores para abordar el trauma y gestionar la dinámica entre hermanos mediante el intercambio de información y el desarrollo de habilidades. Comprender cómo fomentar interacciones saludables entre hermanos, resolver conflictos y manejar las diferencias de edad y desarrollo puede ayudar a los padres a gestionar las relaciones entre hermanos.

    Las estrategias para gestionar el estrés, reconocer y superar el agotamiento, y mantener la resiliencia emocional también pueden mejorar el apoyo conductual y emocional. Además, brindar apoyo entre pares, programas de mentoría y eventos sociales puede reducir el estrés y fomentar un sentido de comunidad y conexión.

    En lugar de centrarse únicamente en los niños y jóvenes, considere la posibilidad de brindar apoyo terapéutico a toda la familia.

    Desafíos legales y burocráticos

    En ocasiones, las políticas bien intencionadas pueden retrasar o impedir la colocación de hermanos en centros de acogida.

    Cuando surjan estas barreras, abórdelas con una perspectiva fresca y examínelas detenidamente con el objetivo de encontrar soluciones creativas que no pongan en riesgo la seguridad de los hermanos. Investigue iniciativas que prioricen a los familiares y que busquen reducir las barreras regulatorias. Utilice la experiencia vivida por los jóvenes y las familias para explorar los cambios necesarios. Empodere a los niños y jóvenes bajo tutela para que expresen sus preferencias con respecto a las relaciones entre hermanos. Colabore con los sistemas judiciales y los órganos legislativos para encontrar maneras en que puedan ayudar a priorizar la colocación de hermanos. Por último, solicite exenciones o excepciones a las políticas cuando sea posible y apropiado.

    Mantener la conexión a pesar de la separación

    A pesar de nuestros mejores esfuerzos, habrá ocasiones en que los hermanos no sean colocados juntos. Cuando surjan estas situaciones, utilice la planificación intencionada para promover que los hermanos permanezcan unidos.

    Una solución creativa para mantener a los hermanos cerca físicamente es el modelo de aldea, donde las casas se agrupan para facilitar la interacción entre las familias. Al estar ubicados en diferentes hogares, los hermanos pueden interactuar con frecuencia mientras reciben atención individualizada. Un modelo de vivienda compartida similar facilita un espacio común, como un dúplex o una casa multifamiliar, donde varios cuidadores brindan atención a diferentes hermanos.

    Otras posibles soluciones para fomentar la interacción frecuente entre hermanos incluyen la búsqueda de hogares cercanos o entre familiares. Cuando no sea posible la ubicación geográfica o familiar, es fundamental garantizar el contacto intencional mediante la creación de planes de visitas detallados y coordinados que faciliten oportunidades frecuentes de interacción.

    Revisa periódicamente los obstáculos que causan la separación entre hermanos. Incluso los hermanos que se separan merecen la oportunidad de reunirse. Identificar y abordar estos obstáculos (e implementar las intervenciones adecuadas) podría conducir a una solución que permita a los hermanos vivir juntos en el futuro.


    Entre los beneficios de la colocación de hermanos se incluyen:

    • Los niños mayores tenían menos probabilidades de escaparse o pedir ser trasladados a un nuevo hogar. (Sattler, Font y Gershoff, “Factores de riesgo específicos de la edad asociados con la inestabilidad de la colocación entre niños en hogares de acogida”, pág. 84, 157-169).
    • La convivencia en un mismo hogar proporciona una sensación de continuidad a sus relaciones familiares. (Leathers, “Separación de hermanos: Asociaciones con la adaptación a la convivencia y los resultados entre adolescentes en hogares de acogida a largo plazo”, págs. 793-819).
    • Existe una tendencia a presentar menores índices de problemas emocionales y de comportamiento. (Hegar y Rosenthal, “Niños en hogares de acogida colocados con sus hermanos o separados de ellos: Resultados basados en una muestra nacional”, págs. 1245-1253).
    • Contribuye a desarrollar formas mejores y más saludables de comprender y afrontar situaciones difíciles. (Hillman, Lajmi, Steele, Hodges, Simmonds y Kaniuk, “La colocación conjunta de hermanos como factor protector: Un estudio de métodos mixtos sobre el impacto de la colocación de hermanos en el desarrollo emocional y conductual de los adolescentes adoptados’, p. 397)
    • La convivencia entre hermanos tiene un impacto positivo en el desarrollo emocional de los adoptados y contribuye a una adolescencia más saludable. (Hillman et al., ’La convivencia entre hermanos como factor protector“, p. 398)
    • Cuando todos los hermanos permanecen juntos de forma continua durante su estancia en hogares de acogida, logran la permanencia más rápidamente. (McWey, Cui y Wojciak, “La importancia de las relaciones entre hermanos como factor protector contra los síntomas depresivos en jóvenes en hogares de acogida”, págs. 465-475).

    Recomendaciones adicionales

    Las estrategias que priorizan a los familiares, así como la captación intencional de familias capaces de cuidar a grupos de hermanos, pueden ayudar a reducir la separación entre ellos. Es importante tener en cuenta las necesidades especiales de las familias que brindan este cuidado.

    Sigamos buscando enfoques innovadores para apoyar a los niños y las familias. Escuchemos a las familias y las necesidades que expresan. Colaboremos con socios comunitarios para crear oportunidades que satisfagan estas necesidades y recordemos utilizar un modelo de toma de decisiones basado en datos. Al monitorear la estabilidad de la colocación y los resultados de los hermanos, podemos identificar y potenciar las prácticas eficaces.

    Quienes están bajo la tutela del sistema de protección infantil merecen que hagamos todo lo posible por mitigar su trauma y aumentar los resultados positivos, y las estrategias prácticas que aquí se comparten ofrecen un camino para lograr precisamente eso.

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